domingo, 3 de octubre de 2010



















Como estar en la llave del fondo en un rincón sin ventilación

y mirar a través de un ojal sin botón de retrato en la pared de los besos del otro

un reloj marinero, un collar del tesoro de un sillón de madera de alterne.


Levantarse con cara de espejo,

aspirar del sol a la sombra,

concentrarse en el centro y en contra.


Caminar con alas de nada y enjaularse en el parque del miedo.

Abanicarse con besos afilados que cortan mientras me adentro entre tus piernas.


Y al escalar en lo profundo de tu mirada hallar un vacío inoportuno,

un dos auno en la boca del inframundo de un muro de infamia.

Y así, arrastrarse a lo más alto para luego saltar al suelo y encontrar un señuelo del sueño.


Sergio Morán

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